¿MIENTEN LOS NIÑOS?

mienten los niños

Hace poco, hablando con una  buena amiga, que es también mamá, me comentaba el tema de las mentiras de los peques. Me contaba una anécdota,  un hecho que su  hijo pequeño de casi 4 años,  había resuelto “mintiendo”. Ella había presenciado lo ocurrido, y sabía que lo que contaba el peque no era realmente así.

Me ha hecho pensar y me parece interesante aclarar algunos aspectos, para que podamos entender mejor a  nuestros hijos.

¿Por qué los niños mienten? o más bien, ¿por qué los niños cuentan las cosas de distinta manera a como realmente han ocurrido?

– Los menores de 4 años: no distinguen aun realidad de fantasía. Para ellos la apariencia y la realidad no están bien definidas. Se guían más por la apariencia.

– Menores de 7 años: Tienen dificultad para ponerse en otra perspectiva. Aun no pueden ser empáticos. No han desarrollado esta habilidad. Manejan exclusivamente el pensamiento concreto no el abstracto.  Entorno a los 12 años irán desarrollándola.

Lo que realmente identifican es la emoción de los padres (alegría, enfado, …)y en función de eso responden, no es empatía. Los niños intentan siempre agradar al adulto y dan la respuesta que creen se espera de ellos. No mienten con voluntad propia, no lo hacen con intención de mentir. Para mentir tiene que existir voluntad de engañar.

¿Qué es mentir?

Mentir es una habilidad psicológica, y muy útil en muchas ocasiones. Si dijésemos siempre la verdad, seguro que nos acarrearía más de un problema y descontento social. Pensarlo. Pensar cuántas veces mentimos. Cuántas “mentiras piadosas”, “mentiras sociales” decimos los adultos. Qué sucedería si dijésemos siempre, siempre la verdad… ¿Algún/alguna valiente prueba y nos lo cuenta?

Hay un estudio sobre el tema que concluyó, que los adultos mentimos por lo menos 3 veces a la semana, o sea como mínimo 3 mentiras a la semana.

A mentir también se aprende, no voy a entrar en juicios de valor, si son buenas o malas, útiles o no. Pero sí que es una habilidad y como tal no es innata  (no nacemos  sabiendo mentir), lo aprendemos.

Es interesante saber en qué etapa madurativa están nuestros hijos, para entender mejor por qué cuentan lo ocurrido de manera diferente a cómo realmente ha sucedido. No olvidemos que su mundo no es el nuestro,  su mundo es mucho más fantástico. Y dentro de él lo más importante de todo  somos nosotros, sus padres.

Siempre, siempre, buscan agradarnos y por supuesto no decepcionarnos.

About The Author

Licenciada en psicología por la UAM. Colegiada Número 27322. Especializada en psicología de la maternidad, puerperio y crianza, así como en atención a padres. Doula de embarazo y postparto. Charlas y asesoramiento a padres, sobre distintos aspectos en la crianza respetuosa de sus hijos. Madre de dos niños. Fundadora y administradora de “Abrazos y Sonrisas. Crianza con Amor” en Facebook. Otras actividades desempeñadas: Responsable de la puesta en marcha de talleres de Intervención Socioeducativa en menores con riesgo de exclusión social. Proyecto de Adaptación Social en chicos con fracaso escolar, a través de la aplicación del P.E.I.

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2 Comments

  1. May

    Hola: Me ha gustado mucho tu planteamiento, pero en mi caso con una niña de 8 años y un niño de 5 se me plantea la duda de que se puede hacer cuando hay hermanos mayores a los que se inculca decir la verdad y luego llega el pequeño con una “mentira” y se sale con la suya? Un saludo.

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    1. Lola Alaminos

      Hola May:
      Tu consulta es muy interesante, aunque genérica. Me faltan datos concretos sobre la situación o situaciones en las que se producen los hechos. Seguro que hay más factores determinantes y la “mentira” es una consecuencia.
      Te comento algunos aspectos que te pueden ayudar.
      Por lo que indicas el pequeño ya tiene 5 años, su pensamiento empieza a madurar y es capaz de diferenciar fantasía y realidad. Se guiará por la apariencia y actuará según las reacciones del entorno a su conducta.
      Es fundamental afrontar los hechos desde la fase evolutiva en que se encuentre. Si su cerebro no está aun preparado para entender ciertas cosas, por mucho que nos empeñemos no conseguiremos otra cosa que frustrarnos, enfadarnos y no entenderle.
      Nunca etiquetemos al niño con calificativos del tipo: “- eres un mentiroso, – por qué mientes, si no ha pasado así, – siempre tratas de engañar”… No es educativo, el niño no comprenderá qué está pasando y además las etiquetas dejan huella y a veces llegan a ser una verdadera carga para quien las sufre, limitando su libertad de comportamiento. Los seres humanos tendemos a comportarnos como se espera que nos comportemos.
      Lo mejor es afrontarlo desde las emociones, y habilidades como la empatía (aunque aun es pequeño para desarrollarlo, pero lo vas tratando con los 2 hermanos a la vez).
      Te pongo un ejemplo. Aunque no se ajuste a sucesos concretos de tu vida cotidiana, sí te ayudará a verlo de forma más práctica.
      Situación ejemplo: El peque ha cogido algo de la hermana y lo ha roto.
      Obviamente el niño no quiere fastidiar a la hermana. Experimenta con los objetos igual que con las personas, a ver qué pasa si hago esto o aquello.
      Aunque su intención no es romperlo ni fastidiar a su hermana, el resultado es que lo ha roto y la hermana tiene un gran disgusto ya que le encantaba el objeto. Posiblemente era de sus favoritos, por eso el hermano lo ha cogido, “¿qué tendrá que tanto le gusta a mi hermana?” y claro quiere descubrirlo.
      Tu hijo explica lo que ha pasado. Seguro que su visión de la realidad es distinta de la del adulto. Pero también ve el disgusto de la hermana.
      Bien, aquí hay que afrontarlo desde las emociones, no desde lo que trata de explicar el peque. Ejemplo: “Cariño, mira lo que ha sucedido. Has roto el juguete que tanto le gusta a tu hermana. Sé que no querías hacerlo, pero está roto y ella está muy triste, llorando… ¿Qué puedes hacer para que se le pase un poco y se sienta mejor?
      En paralelo se le explica a la hermana, la intención del pequeño y se le pregunta qué puede hacer el hermano para que se sienta mejor y se le pase un poco el disgusto. Y vais valorando distintas opciones.
      Entre todos afrontáis y superáis la situación, buscando soluciones y teniendo en cuenta a cada uno de los implicados, sus sentimientos y necesidades.

      May espero te sirvan estos consejos y disfrutéis aprendiendo juntos.
      Un abrazo. Lola Alaminos.

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