EL EFECTO FORER Y EL HORÓSCOPO

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¿Qué es el Efecto Forer? ¿Y qué tiene que ver con el horóscopo?

El horóscopo, como ya sabemos, es el procedimiento adivinatorio que consiste en predecir el futuro de una persona en función de la posición relativa de los astros y de los signos del Zodíaco en el momento de su nacimiento.

Este sistema de adivinación está muy presente en nuestra sociedad, pues lo encontramos en revistas, en televisión, en internet… Y es que, ¿quién no ha leído nunca su horóscopo para saber cómo le va a ir la semana? Exacto, todos en algún momento de nuestra vida hemos consultado ese pequeño texto que nos resume de forma escueta y general lo que nos va a suceder, dándonos así un sentimiento de tranquilidad y esperanza.

Pero ¿por qué leemos el horóscopo?

Las personas tenemos la necesidad de sentir que tenemos control sobre nuestras vidas, y el horóscopo nos proporciona algo de ese control al revelarnos ciertos aspectos de nosotros mismos o al revelarnos como nos va a ir el día, la semana o el mes. Esta es la primera clave de porqué leemos y confiamos en el horóscopo, la segunda se explica a continuación.

En 1948, el psicólogo Bertram R. Forer realizó un experimento con sus alumnos. Cada joven allí presente debía realizar un test de personalidad, del cual se derivaría posteriormente una descripción detalla de su forma de ser. Una vez que los alumnos tuvieron los resultados, Forer les pidió que evaluaran del 0 al 5 la precisión de la descripción, siendo 0 una descripción muy pobre y 5 una descripción excelente de su personalidad. Los resultados fueron sorprendentes, ya que la media obtenida fue de un 4,2, lo que significa que la mayoría de los estudiantes quedó muy satisfecho con los resultados obtenidos. Este estudio se ha replicado en múltiples ocasiones y los resultados obtenidos son muy similares a los que obtuvo Forer en su día.

Lo que no sabían es que Forer no realizó un análisis preciso de cada prueba de personalidad, sino que ignoró sus respuestas y les entregó la misma descripción a todos. Dicha descripción fue extraída de la columna de astrología de una revista, sin tener en cuenta el signo del zodíaco de cada alumno, es decir, escogió la descripción de varios signos para crear una descripción genérica de la personalidad y se la entregó a todos por igual. Dicha descripción es la siguiente:

Tienes la necesidad de que otras personas te aprecien y admiren, y sin embargo eres crítico contigo mismo. Aunque tienes algunas debilidades en tu personalidad, generalmente eres capaz de compensarlas. Tienes una considerable capacidad sin usar que no has aprovechado. Tiendes a ser disciplinado y controlado por el exterior pero preocupado e inseguro por dentro. A veces tienes serias dudas sobre si has obrado bien o tomado las decisiones correctas. Prefieres una cierta cantidad de cambios y variedad y te sientes defraudado cuando te ves rodeado de restricciones y limitaciones. También estás orgulloso de ser un pensador independiente; y de no aceptar las afirmaciones de los otros sin pruebas suficientes. Pero encuentras poco sabio el ser muy franco en revelarte a los otros. A veces eres extrovertido, afable, y sociable, mientras que otras veces eres introvertido, precavido y reservado. Algunas de tus aspiraciones tienden a ser bastante irrealistas.”

Y ahora viene lo interesante, ¿por qué quedaron satisfechos todos los participantes con la descripción que Forer les facilitó? Porque las personas tendemos a aceptar descripciones de personalidad como propias cuando en realidad se pueden aplicar a cualquier persona. Esta tendencia es lo que se denomina el Efecto Forer, también llamado la Falacia de la Validación Personal o el Efecto Barnum.

Y aquí está la segunda clave: las personas tendemos a aceptar como propias las descripciones positivas o halagadoras sobre nosotros mismos aunque no se ajusten a la realidad, llegando incluso a aceptar como propias descripciones falsas. Esto se debe a nuestro deseo de que dichas descripciones sean verdad.

Para que el Efecto Forer suceda se tienen que darse varias condiciones: que las descripciones de la personalidad sean vagas, ambiguas y confusas; y que a su vez no puedan ser rebatidas; que exista una proporción en la descripción entre rasgos positivos y negativos; que el texto esté en segunda persona para que el sujeto crea que la descripción se aplica únicamente a él y que la persona que realiza el test de personalidad crea en la autoridad del evaluador.

Ya tenemos las dos claves que nos explican por qué la gente confía en los horóscopos y en otras disciplinas como puede ser la astrología y el tarot: la necesidad de control que tenemos las personas junto con la tendencia a aceptar descripciones de personalidad como propias, el Efecto Forer.

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Psicóloga (colegiada nº 27498) Email: Laura.carmona.esteban@gmail.com Web: http://www.lcpsico.org

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