EL COMPLEJO DE EDIPO

El complejo de Edipo, también llamado complejo Edípico, es uno de esos términos psicológicos de los que oímos hablar a menudo pero que, en muchas ocasiones, no sabemos exactamente a qué se refiere.

Todo comienza a los tres años, cuando el niño se da cuenta de entre sus padres existe una relación en la cual él no es partícipe. Hasta entonces el niño había creído que sus padres eran solamente sus padres, creencia que se debilita cuando se da cuenta de que entre ellos también existe una relación, por lo general, amorosa. Es en este momento cuando se da cuenta de que tiene que compartir el amor de mamá con papá y el amor de papá con mamá.

Esta idea no gusta mucho al niño, por lo que se inicia una relación de rivalidad con el padre, ya que no está dispuesto a compartir el amor de su madre que, hasta ese momento, había sido exclusivamente para él.

Junto con la relación de rivalidad también se produce una identificación con el padre, ya que el niño se da cuenta de que si a su madre le gusta su padre es por algún motivo. En este momento el niño empieza a intentar parecerse al padre, al cual admira por haber conseguido el amor de su madre.

Esto mismo ocurre con las niñas, las cuales establecen con la madre una rivalidad por el amor del padre a la par que una identificación con ella. A este proceso se le denomina: complejo de Electra.

El complejo de Edipo y el complejo de Electra se manifiestan de muchas formas, por ejemplo cuando las niñas dicen querer casarse con papá, cuando los niños colman de regalos a mamá o cuando ambos interrumpen las muestras de cariño de los padres para poder abrazar al progenitor del sexo opuesto. Estas conductas son totalmente normales en los niños y suelen finalizar a los cinco o seis años, cuando se dan cuenta que no pueden ser el novio de mamá o casarse con papá.

Durante esta etapa lo importante es comprender que es un proceso natural y esperable en los niños, permanecer ambos progenitores a su lado, no alarmarse ante tales comportamientos, dejarles claros los límites y no generar competitividad entre el padre y el hijo por el amor de la madre o entre la madre y la hija por el amor del padre.

El complejo de Edipo y el complejo de Electra surgen de la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud, el cual se inspiró en el siguiente mito:

“Cuenta la leyenda que, en la antigua Grecia, los reyes de Tebas tuvieron un hijo. Ante la revelación del oráculo de Delfos de que su hijo sería el asesino de su padre y, posteriormente, se casaría con su madre, el rey de Tebas decidió abandonarlo en el monte Citerón, donde le perforó los pies y lo colgó de un árbol. Pero, el recién nacido no falleció, tal y como quería su padre que sucediese, sino que fue encontrado por unos pastores que lo entregaron a los reyes de Corinto, los cuales decidieron criarlo llamándolo Edipo, que significa “pies hinchados”.

Cuando Edipo llegó a la pubertad, comenzó a sospechar que no era hijo de los reyes de Corinto, por lo que acudió al oráculo de Delfos, el cual le reveló que su destino era matar a su padre y casarse con su madre. Ante tal revelación, Edipo huyó de Corinto para evitar su fatídico destino. En su huida, Edipo se encuentra con su verdadero padre, el rey de Tebas, al cual mata accidentalmente en una encrucijada. Tras la encrucijada, Edipo se enfrenta a la Esfinge, un monstruo con cuerpo de león, alas de pájaro y cabeza de mujer, que atormentaba a la ciudad de Tebas matando a todo aquel que no acertase sus adivinanzas. La recompensa por matar a la Esfinge era casarse con la reina de Tebas y, por lo tanto, convertirse en rey de la ciudad. En el enfrentamiento entre ambos, Edipo acierta todos los acertijos propuestos, causando el suicidio del monstruo y cumpliendo con su destino: casarse con su madre.

Pasa el tiempo y sobre la ciudad cae una horrible plaga debido a que el asesino del rey de Tebas no ha pagado por su crimen. Edipo investiga y descubre que en realidad es él el asesino. Tras dicho descubrimiento, la reina de Tebas se da cuenta de que Edipo es su hijo, por lo que se suicida, causando así que Edipo se arranque los ojos y abandone el trono, huyendo al exilio.”

Tanto el complejo de Edipo como el complejo de Electra son dos procesos totalmente normales ante los cuales los padres deben actuar de una manera natural, sin asustarse, pues a partir de los seis años el niño empieza a madurar y este tipo de conductas desaparecen, estableciéndose así una relación sana con ambos progenitores.

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Psicóloga (colegiada nº 27498) Email: Laura.carmona.esteban@gmail.com Web: http://www.lcpsico.org

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