EL ALTRUISMO

Altruismo

Estamos en Navidad, esa época del año en la que nos invade el espíritu de la generosidad y de la solidaridad, motivo por el cual me gustaría hablaros del altruismo, de las teorías que explican su porqué y de sus beneficios.

El altruismo es la tendencia a procurar el bien ajeno de manera desinteresada, sin esperar nada a cambio, únicamente buscando el bienestar de la otra persona. Este comportamiento supone, en ocasiones, ayudar a otra persona a costa del interés propio. Evolutivamente hablando esta tendencia aumenta las probabilidades de supervivencia de los demás, disminuyendo las propias. El término altruismo deriva de “altrui”, palabra francesa que significa “de los otros”.

Si miramos a nuestro alrededor encontramos múltiples ejemplos de comportamientos altruistas, y más en estas fechas: personas voluntarias que donan su tiempo y esfuerzo a una buena causa, personas que donan alimentos o juguetes, personas que participan en una carrera o acuden a una cena con fines benéficos…

Esta forma de comportarse también está presente en los animales. Recientemente se ha publicado en internet el vídeo de dos monos en una estación de tren de la India, donde uno de ellos pierde el conocimiento tras electrocutarse con unos cables y cae a las vías del tren. El otro mono acude a su rescate e intenta reanimarle de varias maneras, poniendo así su vida en peligro, ya que el tren puede llegar en cualquier momento.

Pero ¿por qué somos altruistas? ¿Qué es lo que nos mueve a actuar de manera contraria a la evolución poniendo en riesgo nuestra propia vida?

Existen dos teorías muy importantes que explican el porqué de esta conducta:

  1. Teoría de la empatía-altruismo: esta teoría defiende que el altruismo realmente existe, que los comportamientos generosos y solidarios se realizan con la única intención de ayudar o beneficiar a otras personas. Según esta teoría la base del altruismo está en la empatía, cuanto más empatizamos con una persona más ganas tendremos de ayudarle.
  1. Teoría del alivio del estado emocional negativo: esta segunda teoría defiende que cuando una persona presencia una situación de emergencia en la que alguien necesita ayuda, se genera tal malestar en dicha persona que se moviliza para disminuir las emociones negativas que siente en ese momento. La persona puede actuar de distintas maneras: puede ayudar a la persona; puede huir de la situación o, puede cambiar la percepción que tiene sobre lo que está sucediendo, (puede culpar a la víctima, desculpabilizarse a sí mismo, reducir la gravedad de la situación…). Esta segunda teoría es una teoría egoísta que defiende que el altruismo no existe, que las personas actuamos de dicha manera en favor de uno mismo: para reducir el malestar que nos produce ver a otras personas sufrir, para sentirnos mejor con nosotros mismos por haber ayudado…

Independientemente de la teoría con la que estemos de acuerdo, lo cierto es que el comportamiento altruista tiene muchos beneficios, como por ejemplo:

  • Siendo altruistas somos más felices, ya que dicho comportamiento genera cambios en nuestro cerebro que se relacionan con la felicidad. Estudios recientes han demostrado que la felicidad que se obtiene con el altruismo es mucho más satisfactoria que la felicidad que se obtiene al comprar un objeto deseado.
  • Disfrutamos más, pues cuando llevamos a cabo acciones solidarias se activan en nuestro cerebro los centros del placer, provocando así una gran sensación de disfrute y bienestar.
  • Se alarga la esperanza de vida: existen estudios que demuestran que ayudar prolonga la vida. Esto se debe a que el acto de ayudar activa circuitos neurológicos y psicofisiológicos que, junto con los pensamientos y sentimientos positivos asociados al altruismo, mantienen sana a la persona, prolongando así su esperanza de vida.
  • Disminuye los sentimientos negativos y reduce el estrés, a la par que aumenta las emociones positivas, lo cual refuerza nuestro sistema inmunológico y reduce el riesgo de enfermar.
  • Ayuda a tomar perspectiva: ayudar a otras personas nos hace ser conscientes de que existen otras realidades distintas a la nuestra, lo cual nos ayuda a darnos cuenta de lo afortunados que somos y valorando todo aquello que tenemos.
  • Favorece el desarrollo de la comunidad: actuar de manera altruista incita a otras personas a actuar de manera similar a nosotros, multiplicando así los actos altruistas que se producen a nuestro alrededor.

Finalmente, me gustaría destacar que, independientemente de la razón que nos mueva a los seres humanos a ser altruistas, lo importante es que lo somos, lo cual repercute de manera positiva en nosotros mismos y en las personas que ayudamos, haciendo así del mundo un lugar mejor donde vivir. Es por este motivo por el que os invito a practicar al altruismo en vuestro día a día, ya sea formando parte de una organización sin ánimo de lucro, donando alimentos o participando en actividades con fines benéficos.

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Psicóloga (colegiada nº 27498) Email: Laura.carmona.esteban@gmail.com Web: http://www.lcpsico.org

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