Ahora triste, ahora alegre…¿Soy Bipolar? – Mitos y Verdades sobre el Trastorno Bipolar

En ocasiones hay trastornos psicológicos o psiquiátricos que se popularizan entre la sociedad. Trastornos que hace unos años eran completamente desconocidos y que hoy en día están incluidos en nuestro vocabulario, surgen en nuestras conversaciones, como por ejemplo la hiperactividad, la depresión o el trastorno bipolar.

A veces esta popularización es buena porque consigue concienciar a la población sobre un trastorno real que hace sufrir a muchas personas; pero en otras ocasiones no, ya que entre la información real sobre el trastorno y la información que recibe y maneja la gente existe un abismo, llegando así a concebir un problema como algo totalmente erróneo o distorsionado a lo que en realidad es, como es el caso del trastorno bipolar.

El objetivo que me planteo con este artículo es proporcionar al lector información de calidad sobre un trastorno psicológico grave que afecta a muchas personas en el mundo y del cual solemos hablar sin tener mucha idea.

El trastorno bipolar, anteriormente llamada enfermedad maníaco-depresiva, es un trastorno mental grave que se caracteriza por cambios en el estado del ánimo, el cual oscila entre la manía y la depresión.

La manía se caracteriza por provocar en el sujeto una excitación, euforia y alteración incontrolables; un aumento del humor, de la empatía, de la actividad y del habla; ideas de grandeza; una aceleración del pensamiento; una disminución de la vergüenza, de la concentración y de la necesidad de dormir… Cuando las personas están en fase maníaca hablan mucho y muy rápido y cambian de tema sin ningún orden lógico, por lo que su discurso es muy difícil de seguir; tienen muchos contactos sexuales que fuera de la fase maníaca no querrían tener; apenas duermen; se gastan grandes cantidades de dinero; pasan de la risa al llanto con facilidad; se comportan agresivos o graciosos en situaciones inadecuadas… Los episodios de manía brotan de manera brusca en la persona y pueden durar entre dos semanas y varios meses.

La depresión se caracteriza por una disminución del estado de ánimo, de la actividad, del interés por cualquier cosa, de la capacidad de disfrute, de la atención, de la concentración, de la toma de decisiones y de la autoestima; por un aumento del cansancio, del sentimiento de inutilidad, del sentimiento de desesperanza, de las ideas de culpa y de los pensamientos de suicidio; por una pérdida del apetito; por problemas de sueño; desgana y por una visión negativa del futuro, entre otras. Cuando las personas están en fase depresiva ya no disfrutan con las actividades que antes realizaban, apenas se relacionan con otras personas y pasan la mayor parte del tiempo en casa. Las depresiones suelen durar una media de seis meses y son más frecuentes que la manía.

Las personas que sufren un trastorno bipolar suelen padecer de forma alternativa episodios maníacos y episodios depresivos, con periodos de normalidad del estado de ánimo entremedias.

El primer episodio suele aparecer entre el final de la adolescencia y el principio de la edad adulta, aunque también se puede producir tanto en la infancia como en la adultez aunque con menor frecuencia. Afecta a ambos sexos por igual. En el caso de las mujeres el síntoma principal que motiva la visita al médico suele ser la depresión, mientras que en los hombres suele ser la manía.

Respecto al origen, no existe una causa única que provoque el trastorno bipolar, sino que es el resultado de varios factores (genética, personalidad, experiencias personales…); y una vez que aparece, por lo general, dura toda la vida.

Las personas con trastorno bipolar deben combinar el tratamiento farmacológico con el tratamiento psicológico, ambos igual de importantes. Los fármacos ayudan a reducir los síntomas depresivos y maníacos, y el tratamiento psicológico ayuda a la persona a tomar conciencia del problema, a conocer los síntomas, a prevenir recaídas, a adherirse al tratamiento farmacológico… Si la persona toma la medicación necesaria y cumple con el tratamiento psicológico, las expectativas de mejora son muy altas.

Como he comentado al principio, el trastorno bipolar se ha popularizado en los últimos años hasta el punto de formar parte de nuestro vocabulario habitual. Por lo general, cuando hablamos de que alguien es bipolar nos referimos a esos cambios o altibajos naturales y normales en el estado de ánimo de las personas, pero la realidad, como acabamos de ver, es muy distinta. El trastorno bipolar es un trastorno grave que dificulta llevar una vida normal (afecta a las relaciones sociales, a la posibilidad de mantener un trabajo…) y que puede resultar peligroso para quien lo padece debido al alto riesgo de suicidio que existe cuando están en fase maníaca o depresiva. Por suerte existen tratamientos que mejoran los síntomas de la enfermedad haciendo que quienes la padecen mejoren considerablemente su calidad de vida.

About The Author

Psicóloga (colegiada nº 27498)
Email: Laura.carmona.esteban@gmail.com
Web: http://www.lcpsico.org

Related posts

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *